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La intolerancia a la lactosa no es una elección

Intolerancia a la lactosaUn reciente anuncio en televisión de una marca de lácteos ha levantado cierta controversia entre los intolerantes a la lactosa al asociar el consumo de productos sin lactosa con el cuidado de la línea y animar a la población, sobre todo a la femenina, a cambiar sus hábitos alimenticios.

Ante determinados mensajes erróneos, dirigidos al gran público, conviene apelar a la responsabilidad y aclarar que ser intolerante a la lactosa no es ninguna elección sino que se trata de una patología que hoy en día está infradiagnosticada.

Los expertos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) vienen advirtiendo y concienciando desde hace ya años de la necesidad de confirmar el diagnóstico de esta patología a través de un especialista. Las pruebas son sencillas y no invasivas, y permiten adecuar las medidas saludable al paciente. (Más información pinchando aquí).

Y es que es difícil conocer la prevalencia real de la intolerancia a la lactosa debido a que sus síntomas son muy inespecíficos, y al hecho de que muchas personas afectadas autogestionan su intolerancia sin acudir al médico, y realizando un manejo de la enfermedad que no siempre resulta adecuado.

La ingesta de lactosa no diferencia entre sexos, y afecta a todas las personas del mismo modo. Algunas notan sus efectos de forma inmediata tras consumir pequeñas cantidades de lácteos, mientras otras tienen un umbral de sensibilidad más alto y es más difícil de observar su relación causa-efecto. También hay personas que pueden permanecer asintomáticas toda su vida porque no sobrepasan su umbral de sensibilidad con la cantidad que consumen al día.

Los síntomas que produce la intolerancia a la lactosa son muy inespecíficos: hinchazón abdominal, diarrea, gases abdominales, flatulencia o meteorismo, dolor abdominal, retortijones, nauseas o vómitos, y pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades digestivas como por ejemplo el síndrome de intestino irritable.

Muchas personas autoestablecen una conexión entre sus trastornos gastrointestinales y la ingesta de productos lácteos o derivados, por lo que optan por dejar de tomarlos. Para los especialistas, el autodiagnóstico debería evitarse ya que, por un lado, la variedad e inespecificidad de los síntomas puede llevar a confundir la intolerancia a la lactosa con otras patologías y, por otro, dejar de consumir lácteos podría entrañar riesgo para la salud por déficit de calcio, vitaminas Ay C, ácidos grasos y proteínas, que pueden derivar en falta de masa ósea, pérdida de peso y malnutrición. De modo que es esencial consumir otros productos ricos en estas sustancias.

Comentarios  

# Xavi 09-03-2015 19:27
Las decisiones se deben tomar con la máxima información disponible y eliminar la lactosa de nuestra dieta no es una decisión fácil de tomar por las consecuencias que ello puede llevar a largo plazo.

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