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¿Cómo realizar un diagnóstico fiable de la intolerancia a la lactosa?


¿Cómo realizar un diagnóstico fiable de la intolerancia a la lactosa?Entre el 20 y el 40 por ciento de los españoles podemos sufrir intolerancia a la lactosa, una patología que, como comentábamos en nuestro último post, está infradiagnosticada por presentar síntomas inespecíficos y por la autogestión de la enfermedad que hacen muchas personas afectadas.

De ahí, la importancia no sólo de acudir a nuestro médico si se tienen síntomas compatibles con la enfermedad, sino de realizar un diagnóstico lo más fiable y preciso posible.

¿Y cómo se logra ese diagnóstico fiable?

A través de técnicas que eviten los falsos negativos, midiendo en nuestra muestra de aliento no sólo el hidrógeno (H2) sino también el metano (CH4) y el dióxido de carbono (CO2).

¿Por qué es importante medir el metano?

Porque, según todos los estudios existentes, un 30-40% de la población no produce hidrógeno sino metano por la acción de las bacterias metanogénicas.

¿Y el dióxido de carbono?

Porque se usa como un gas control para saber si hemos soplado correctamente, y de esta manera saber si la muestra de aliento recogida es valorable o no. Esta medición es muy útil, sobre todo en niños y personas de avanzada edad que no soplan bien.

Con estas premisas claras, vamos a ver qué técnicas existen y cómo podemos diagnosticar de la manera más fiable posible nuestra intolerancia a la lactosa.

  1. El test de aliento con la medición de hidrógeno (H2), metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2).

Este test de aliento mide no sólo el hidrógeno sino también el metano y el dióxido de carbono. Se trata, por tanto, de una prueba muy sensible, que facilita diagnósticos fiables, no invasiva, inocua, fácil de realizar e indicada en personas que sufran síntomas digestivos compatibles con la intolerancia a la lactosa. Todo ello posibilita un tratamiento correcto.

Además se puede usar en niños. Actualmente esta prueba la prescriben cada vez más médicos como método de elección para el diagnóstico de la intolerancia a la lactosa.

  1. El test de hidrógeno espirado (TAHE).

Esta prueba mide muestras de aire espirado buscando exceso de hidrógeno en ellas. Ese exceso de hidrógeno se produce cuando los azúcares no son digeridos en el intestino. Aunque nos da la medición directamente al soplar, las tasas de falsos negativos oscilan en torno al 40 por ciento, ya que el paciente emite metano y el monitor sólo mide los valores de hidrógeno.

  1. El test de tolerancia a la lactosa.

Con este test, lo primero nos extraerán sangre para conocer nuestra glucemia basal (el nivel de glucosa inicial en la sangre). Justo después, vamos a tener que tomar 100 gramos de lactosa en una solución con agua. Y pasadas 1 y 2 horas, nos van a tomar de nuevo muestras de sangre. Si no se libera la glucosa, no se absorbe al torrente sanguíneo a través de la pared intestinal y, por tanto, no se incrementa el nivel de glucosa en la sangre. No obstante, la sensibilidad y especificidad de esta prueba es bastante limitada, por lo que en clínica cada vez se usa menos.

Como podéis observar, hay muchas formas, unas más sensibles que otras, de realizar un diagnóstico de intolerancia a la lactosa. Sólo tenéis que acudir a vuestro médico, el profesional más cualificado para confirmar ese diagnóstico y pautar las medidas más saludables de acuerdo a cada paciente. 

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