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Tratamientos en intolerancia a la lactosa (I): dietas sin lactosa y suplementos orales con lactasa

Si en la anterior entrada a nuestro blog os contábamos la cantidad de lactosa que puede tolerar un intolerante sin tener consecuencias clínicas, los próximos post los vamos a dedicar a analizar las diferentes alternativas de tratamiento existentes, una vez el médico nos ha diagnosticado de intolerancia a la lactosa.

El tratamiento de la intolerancia a la lactosa va encaminado a mejorar los síntomas digestivos. En la actualidad la recomendación fundamental, más que seguir una dieta restrictiva, es que reduzcamos la ingesta de lactosa, ya que la mayoría de los pacientes con intolerancia a la lactosa pueden tolerar unos 12 gramos de lactosa sin experimentar clínica. Así, según nuestro grado de intolerancia, deberíamos ir suprimiendo la lactosa de la dieta.

Una dieta sin lactosa mejora los síntomas gastrointestinales en aquellos pacientes sintomáticos con malabsorción de lactosa. El grado de alivio está relacionado con el nivel de actividad de la lactasa y la cantidad de lactosa ingerida. Así, es posible que aquellos pacientes que siguen sintomáticos a pesar de la dieta sin lactosa tengan otro problema de salud y que la malabsorción de lactosa sea, por tanto, secundaria.

Si reducimos el consumo de leche, es necesario que consumamos suplementos o alimentos ricos en calcio como sardinas, salmón, gambas, espinacas, tofu, judías, brócoli, además de exponernos al sol para favorecer la absorción de vitamina D.

Debemos tener en cuenta, asimismo, que los alimentos precocinados, como pasteles, sopas, cremas instantáneas, etc., así como los medicamentos también pueden contener lactosa, por lo que es importante leer el etiquetado de los productos y los prospectos de los fármacos.

Otra opción es usar suplementos orales con lactasa para mejorar la digestión y reducir los síntomas, si bien estos cambian el sabor en la comida (más dulce) y eso para algunos pacientes no es tolerable. Estos suplementos con lactasa son adyuvantes a la dieta sin lactosa y se recomiendan preferiblemente en casos esporádicos, por ejemplo en celebraciones o comidas fuera de casa, con alta sospecha de ingerir alimentos con lactosa.

Diferentes estudios observacionales han demostrado una mejoría de las molestias abdominales con esta estrategia hasta en el 85% de los pacientes con síndrome de intestino irritable y malabsorción de lactosa.

Otra estrategia a valorar es el uso de probióticos, que también podrían ser beneficiosos, pero de esto nos ocuparemos en el siguiente post.

 

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