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Soy intolerante a la lactosa, ¿qué ocurre en mi cuerpo?

Como ya sabes por nuestras entradas anteriores, la lactosa es la principal fuente de azúcar de la leche y de los productos lácteos. También está presente en algunos productos industriales en forma de conservante o aditivo. La podemos encontrar en carnes procesadas como salchichas o patés, margarinas, helados, salsas, algunos fiambres y embutidos, cereales enriquecidos, sopas instantáneas, alimentos y comidas preparadas, medicamentos, etc. Es decir, la lactosa está presente no sólo en la leche sino también en una gran cantidad de productos que consumimos a diario.

Ahora bien, ¿qué ocurre en nuestro organismo cuando consumimos leche y productos que contienen lactosa para provocarnos una intolerancia? La clave está en la lactasa, una enzima producida en el intestino delgado que juega un papel fundamental en el desdoblamiento de la lactosa en sus dos azúcares simples: la glucosa y la galactosa.

Para que nuestro organismo absorba correctamente la lactosa, la actividad de esta enzima debe ser adecuada desdoblando la lactosa en glucosa y galactosa, debido a que el organismo sólo puede absorber azúcares simples.

Si la lactasa no es capaz de desdoblar la lactosa en esos azúcares simples, tendremos problemas para digerirla, pasará del intestino delgado al colon sin desdoblarse y allí será fermentada por la flora intestinal, produciendo ácidos grasos y gases.

Y esto puede provocarnos diarrea, meteorismo (gases) y dolor abdominal, síntomas típicos de la intolerancia a la lactosa, junto con la defecación explosiva, enrojecimiento perianal y náuseas. Estos síntomas aparecen unos 45 minutos tras la ingesta de lactosa, alcanzan la intensidad máxima a las 4-8 horas y pueden durar hasta 12 horas.

Ojo que una malabsorción de la lactosa no implica obligatoriamente que seamos intolerantes a la lactosa, condición que se da sólo cuando sufrimos síntomas, y es que podemos no absorber la lactosa correctamente y permanecer asintomáticos.   

Asimismo, los síntomas de la intolerancia a la lactosa pueden confundirse con los del síndrome de intestino irritable o incluso con trastornos orgánicos como la enfermedad inflamatoria intestinal crónica o la enfermedad celíaca.

Es importante, entonces, que contemos con test diagnósticos precisos que puedan identificar estos síntomas relacionados con la mala absorción de la lactosa, y por tanto, la intolerancia a la lactosa.

 

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