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Intolerante a la lactosa, ¡no descuides el calcio!

El calcio es el mineral más abundante de nuestro cuerpo, esencial para el normal crecimiento y desarrollo de los huesos y para mantener una adecuada densidad y masa ósea. Este mineral no sólo es básico para que el esqueleto esté sano y fuerte sino que contribuye también a otras funciones importantes como la contracción de los músculos y la actividad cardíaca. Por ello, es importante que la cantidad de calcio presente en la sangre sea más o menos constante.

Una de las vías más sencillas de aportar la cantidad de calcio necesaria a nuestro cuerpo es a través de la leche y sus derivados. Ahora bien, lo primero que hará un médico si sospecha que puedes ser intolerante a la lactosa será suprimir de tu dieta todos los alimentos que contienen lactosa y evaluar tu respuesta clínica. ¿Qué hago entonces?

Primero de todo, tu médico deberá asegurarse de que tu respuesta clínica no es inconsistente o está incompleta para no suprimir los lácteos de tu dieta de forma innecesaria. Y es que se han dado casos de padecer otros trastornos funcionales digestivos y eliminar los lácteos cuando no había razón clínica para ello. De ahí, la importancia siempre de que se realice un diagnóstico preciso a través de las pruebas específicas disponibles.

Si finalmente no hay lugar a duda y el diagnóstico de intolerancia a la lactosa es preciso, deberás tener en cuenta que, al suprimir de tu dieta los alimentos que contienen lactosa, tendrás que buscar otras fuentes de nutrientes que te aporten calcio y otros micronutrientes como la vitamina D, como son las bebidas vegetales enriquecidas con calcio; zumos enriquecidos con calcio; sardinas y salmón en lata; verduras de hoja verde, crudas o cocidas al vapor y sin sal; frutos secos; y el agua mineral con calcio. Recuerda que la absorción del calcio por tu organismo no se verá alterada por tu intolerancia a la lactosa.

Si no incorporas a tu organismo el calcio a través de otros alimentos sin lactosa, podrás tener diferentes consecuencias en tu salud. Ya hay guías clínicas donde se advierte sobre el riesgo de osteoporosis por un inadecuado consumo de calcio y vitamina D. También hay evidencias de que los pacientes con intolerancia a la lactosa consumen menos calcio y están en mayor riesgo de presentar fracturas y osteoporosis. 

A pesar de estas indicaciones, incluso entre la población general, el consumo de calcio suele ser menor al recomendado. En ocasiones, este hecho se debe a la decisión personal de limitar el consumo de leche para evitar síntomas gastrointestinales atribuidos a una posible intolerancia a la lactosa.

Ten presente que decisiones personales sin evidencia clínica que ponen en juego tu salud siempre deben dejar paso a decisiones médicas fundamentadas con un diagnóstico preciso, en este caso de intolerancia a la lactosa. 

 

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