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Medir #los3gases, hidrógeno, metano y dióxido de carbono, en los test de aliento, para un mejor diagnóstico de desórdenes gastrointestinales

Un mejor diagnóstico de desórdenes gastrointestinales, como la malabsorción a determinados azúcares de las comidas (lactosa, fructosa, etc.) y el sobrecrecimiento bacteriano intestinal, pasa por la medición en los test de aliento no sólo de los niveles de hidrógeno sino también de los de metano y dióxido de carbono.

Así lo ha determinado un panel de más de una veintena de especialistas en el nuevo consenso internacional, el Consenso Norteamericano, sobre los test de aliento para diagnosticar desórdenes gastrointestinales, que ha publicado la prestigiosa revista The American Journal of Gastroenterology, órgano de expresión del Colegio Americano de Gastroenterología.

Este consenso, sin duda, pone en valor el papel de la medición de los niveles de metano y dióxido de carbono así como su interpretación, y reafirma la importancia que los especialistas daban a los test de aliento que, además del hidrógeno, también medían estos dos gases.

Dada su importancia, estas nuevas recomendaciones no han pasado desapercibidas para la prensa española. Medios de comunicación como Europa Press, El Economista y La Información, entre otros, se hacían eco de la publicación del nuevo consenso, y lo que supone para la práctica clínica en los servicios de Gastroenterología de los hospitales españoles. 

Los autores del nuevo consenso son determinantes en sus conclusiones: los test de aliento son “útiles, económicos y proporcionan un diagnóstico seguro” en la evaluación de problemas gastrointestinales comunes. Asimismo, el consenso debe ayudar a estandarizar tanto la indicación, la preparación y la realización de los test de aliento como la interpretación de los resultados en la práctica clínica diaria.

Dr. José Luis Domínguez, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Alto Guadalquivir de Jaén.

El Dr. José Luis Domínguez, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Alto Guadalquivir de Andújar (Jaén), considera que este tipo de publicaciones son muy importantes para establecer protocolos uniformes. “Cada día más, en nuestra práctica clínica diaria, realizamos un mayor número de test de aliento para el diagnóstico de enfermedades como la malabsorción a determinados azúcares de las comidas como la lactosa y la fructosa, y el sobrecrecimiento bacteriano. Sin embargo, para estos procedimientos no existía uniformidad ni en la indicación, preparación y realización de los test ni en la interpretación de los resultados”, señala. 

“Para evitar esta heterogeneidad –continúa el Dr. Domínguez–, en 2005 y 2009 se realizaron a nivel europeo dos reuniones de acuerdo para unificar criterios. Ahora, en este consenso norteamericano se actualiza el conocimiento en la materia y, como novedad, se pone en valor el papel de la medición de los niveles de metano y dióxido de carbono así como su interpretación”.

Con la publicación del consenso, los especialistas que utilizan test con capacidad para medir no sólo el hidrógeno sino también el metano y el dióxido de carbono han podido comprobar la importancia que le daban a estas mediciones. “Ya no sólo porque disminuye el número de falsos negativos del test en aquellos pacientes con una flora intestinal más productora de metano, consumidora de hidrógeno, sino por hacer más fiable el resultado final de la prueba al ajustarla a los niveles de dióxido de carbono”, indica el también especialista de endoscopias digestivas en el Hospital Cruz Roja de Córdoba.

Según explica el Dr. Domínguez, el consenso pone en valor la importancia de medir los niveles de metano para hacer una correcta interpretación de la prueba, así como los niveles de dióxido de carbono para asegurarnos de que la muestra ha sido recogida de forma correcta y en cantidad suficiente. Asimismo, el consenso también recomienda, a falta de un gold estándar, realizar las pruebas de aliento para el diagnóstico del sobrecrecimiento bacteriano.

Actualización de protocolos

Una vez publicado el consenso, será necesario que cada servicio actualice los protocolos tanto en el apartado de preparación como de realización e interpretación, considera el especialista del Hospital Alto Guadalquivir, quien no entendería ya realizar una prueba de aliento sin la medición de hidrógeno, metano y dióxido de carbono frente a la medición sólo de hidrógeno u otras técnicas diagnósticas. “Una vez que los médicos indicamos una exploración, lo deseable es obtener el máximo rendimiento y fiabilidad de la misma”, resalta el Dr. Domínguez.

Por último, el especialista insiste en que todos los profesionales deben hacer las cosas de forma homogénea y con el mayor rigor posible. Es por ello que considera un deber introducir las recomendaciones de este consenso en la práctica clínica diaria en tanto en cuanto, aclara, “no se demuestre en estudios futuros una forma de actuar diferente dotada de mayor evidencia científica”.

 

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