La bacteria Helicobacter Pylori ‘hackea’ tu estómago para desplazarse

Los nadadores suelen vestir en la alta competición bañadores integrales para reducir la resistencia que el agua opone a su avance debido a la fricción. Pero hay otra forma de resolver el problema. La bacteria Helicobacter pylori, que vive exclusivamente en el estómago humano, libera sustancias químicas para disminuir la resistencia del fluido circundante, que no es precisamente agua de piscina, informa vozpopuli.com.

Ahora un nuevo estudio que combina las ecuaciones de difusión y motilidad ha sido capaz de determinar el tamaño de la zona de “nado fácil” de H. pylori.

Helicobacter pylori secreta amoniaco que neutraliza el ácido alrededor de ella

H. pylori es causa de buena parte de las úlceras estomacales y es uno de los pocos organismos conocidos capaces de vivir en un entorno tan ácido como el estómago. Lo consigue a base de secretar amoniaco que neutraliza el ácido alrededor de ella. Este tampón químico es también el que permite a la bacteria desplazarse por la mucosidad del estómago, una sustancia de la consistencia de un gel. Cuando se neutraliza, la mucosidad se vuelve menos viscosa, y también menos elástica, con lo que se favorece el desplazamiento.

Un factor importante a la hora de describir el comportamiento de H. pylori es el tamaño de la zona tampón, que aún no se conoce experimentalmente. En el modelo desarrollado por los autores se considera que la bacteria es una lámina que culebrea dentro de una cavidad de un fluido normal (newtoniano) rodeado por un gel mucho más rígido. Los científicos demuestran que la velocidad de la bacteria depende del tamaño de la cavidad.

La bacteria se hace una piscina de 40 micras de largo para avanzar

En un segundo análisis se tiene en cuenta la difusión de los agentes neutralizantes conforme H. pylori se va moviendo. La combinación de ambos cálculos arroja un tamaño de la cavidad de 40 micras de largo, una enormidad si lo comparamos con las 3 micras que mide la bacteria.

Este estudio es un paso más en el conocimiento del comportamiento de microorganismos que viven en ambientes extremos (extremófilos) y en las soluciones que la evolución ha encontrado para permitirles sobrevivir. Estudios como este pueden resultar muy útiles para el mejor conocimiento de cómo se desplazan los microorganismos patógenos en el estómago sino que también pueden ayudar a diseñar estrategias para encontrar vida extrema en otros planetas.

Un fármaco es capaz de detener la progresión del cáncer de páncreas

Una nueva diana para eliminar el cáncer de páncreas, uno de los más mortales que existen, podría cambiar en parte la tratamiento de este tipo de tumor. Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.), en el que se identifica una nueva diana terapéutica que podría detener el crecimiento de este tipo de tumor, que cada año afecta en España a más de 4.000 nuevos personas, informa ABC.es.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Nature», describe el papel crucial que juega el gen ‘Musahsi’ –o gen ‘Msi’– en la proliferación de las células tumorales y en la resistencia del tumor a los actuales fármacos quimioterápicos, lo que le convierte en una diana para los futuros tratamientos frente a este tipo de cáncer.

El cáncer de páncreas, es un tipo de tumor que, si bien décimo en frecuencia, constituye la cuarta causa de mortalidad por cualquier enfermedad oncológica. Y es que el cáncer de páncreas presenta la menor tasa de supervivencia –de solo un 6% a los cinco años del diagnóstico– asociada a cualquier tumor. Una situación que se explica fundamentalmente por las limitadas opciones terapéuticas disponibles para tratar la enfermedad. Más aún en el caso del adenocarcinoma ductal de páncreas, el tumor que se desarrolla en los conductos glandulares del páncreas y que se corresponde con la forma más común y mortal de este tipo de cáncer.

Gen ‘Musashi’

Para llevar a cabo el estudio, los autores diseñaron un nuevo modelo animal –ratones– de cáncer de páncreas al que sometieron a distintas pruebas de imagen para analizar, por primera vez en un organismo vivo, la evolución de las señales moleculares de las células madre tumorales durante la progresión de la enfermedad.

Los resultados mostraron que el gen ‘Msi’ juega un papel fundamental en la progresión del cáncer de páncreas. Más concretamente, el estudio muestra que la expresión del gen ‘Msi’ se incrementa de manera sustancial según progresa la enfermedad y que las células que expresan este gen se encargan de orquestar el crecimiento del tumor.

Es más; las células en las que el gen se encuentra sobreexpresado también son responsables de la resistencia del tumor a los fármacos quimioterápicos actuales y, por ende, de la elevada mortalidad asociada con este tipo de cáncer.

En definitiva, parece que este gen es el principal responsable de la progresión del tumor. Tal es así que los investigadores ya se han puesto en contacto con una compañía farmacéutica para el desarrollo de un inhibidor –o más exactamente, de un ‘inhibidor oligonucleótico antisentido’ de nueva generación– capaz de bloquear la expresión del gen ‘Msi’. De hecho, los distintos inhibidores que, por el momento meros candidatos a convertirse en fármaco, han sido evaluados por los propios autores no solo en modelos animales, sino también en cultivos de células tumorales humanas –y que por tanto portan mutaciones complejas y muestran el mismo tipo de resistencias farmacológicas observables en la práctica clínica–, ya han demostrado su efectividad a la hora bloquear las células que expresan el gen y, en consecuencia, de detener la progresión del tumor.

Y estos ‘inhibidores antisentido’, ¿qué son? Pues básicamente, son ácidos nucleicos artificiales con capacidad para unirse de forma selectiva al ARN de un gen específico, con lo que interrumpen su expresión –o lo que es lo mismo, ‘inactivan’ el gen.

Detener la progresión tumoral

Como explica Tannishtha Reya, directora de la investigación, «el tratamiento específico sobre el gen ‘Msi’ en los tumores primarios resultó en una inhibición de las células madre tumorales y de otras células cancerígenas, lo que dio lugar a una total interrupción de la progresión del tumor y a una mejora de la supervivencia. Así, nuestros resultados sugieren que los antagonistas de ‘Msi’ podrían representar una nueva estrategia para superar la resistencia a la quimioterapia».

Es más, el nuevo método descrito en el estudio también servirá para mejorar el conocimiento sobre el cáncer de páncreas y para evaluar la eficacia de los tratamientos.

Como concluye Reya, «la actividad de ‘Msi’ puede ser observada a través de las pruebas de imagen en organismos vivos, por lo que el modelo puedo utilizarse para analizar la evolución de las células madre tumorales dentro del microentorno tumoral, ofreciendo así una imagen en tiempo real de la progresión del cáncer y la metástasis y proporcionando una nueva plataforma para evaluar nuevos fármacos que podrían tener una mejor capacidad para erradicar las células resistentes».

Aumenta la supervivencia de pacientes con cáncer de páncreas

Investigadores del Hospital Universitario de Haukeland en Bergen, Noruega han combinado una técnica de laboratorio de ultrasonido llamada " sonoporación" con el compuesto de quimioterapia gemcitabina disponible en el mercado para aumentar la porosidad de las células pancreáticas con microburbujas y ayudar a llevar el fármaco a las células cancerosas donde es necesario, según recoge La Información.

Los autores presentan esta semana en la 171 sesión de la Sociedad Acústica de Estados Unidos, que se celebra Salt Lake City, algunos resultados iniciales de un ensayo clínico de fase I en el que participaron diez personas sometidas a tratamiento para el cáncer de páncreas.

Los científicos encontraron que el nuevo enfoque casi duplicó el tiempo de supervivencia media de siete meses a 18 meses sin aumento de la dosis de quimioterapia y sin toxicidad añadida o efectos secundarios adicionales.

"Cuando comparamos la cantidad de tratamiento que nuestros pacientes eran capaces de aguantar, en comparación con una cohorte histórica, vimos un aumento significativo de los ciclos de tratamiento", destaca Spiros Kotopoulis, investigador en el Centro Nacional de Ultrasonido en Gastroenterología en el Hospital Universitario de Haukeland, en Bergen, y los departamentos de Ciencia Clínica y Medicina de la Universidad de Bergen, donde trabajan también algunos de sus colaboradores.

El concepto de la entrega de cargas útiles a través de ultrasonido, sonoporación, ha existido desde hace décadas y fue usado inicialmente para mejorar la captación de genes.

Kotopoulis se involucró mientras trabajaba en su doctorado en la Universidad de Hull, en Reino Unido, para profundizar en última instancia en las interacciones entre las células y las burbujas durante explosiones cortas de exposición a ultrasonidos.

Durante ese tiempo, una colaboración con un grupo de biólogos franceses llevó al desarrollo técnico para forzar microburbujas individuales en una célula con ultrasonido, abriendo la puerta a cualquier otro compuesto en la célula.

Como una de las mayores barreras para la eficacia de un fármaco es su capacidad para penetrar en una membrana celular, éste fue un desarrollo significativo -que le proporcionó a Kotopoulis una beca postdoctoral en Bergen, llevando los conceptos de laboratorio al lado de la clínica.

LOS PACIENTES SOPORTAN MÁS CICLOS DE QUIMIOTERAPIA

En su fase I de ensayos clínicos, Kotopoulis y sus colegas reclutaron a un grupo de diez voluntarios que tenían adenocarcinoma de páncreas localmente avanzado o metastásico.

Para facilitar la más rápida traducción clínica, los investigadores y los médicos estuvieron de acuerdo en utilizar la tecnología y los materiales ya disponibles en el mercado en cada paso.

Su equipo consistía en un escáner ligeramente mayor al del diagnóstico clínico por ultrasonido, GE Logiq 9, en combinación con una sonda de ultrasonido abdominal 4C.

El uso de un escáner de ultrasonido diagnóstico también les permitió ver y tratar el tumor en tiempo real. Para generar las microburbujas, los investigadores utilizaron SonoVue, una solución basada en el hexafluoruro de azufre utilizado comúnmente para ayudar a diagnosticar lesiones en el hígado a través de ultrasonido.

Dado que las burbujas sólo son estables en el torrente sanguíneo durante unos minutos, los investigadores decidieron inyectar una pequeña cantidad cada tres minutos y medio.

Para la quimioterapia, los investigadores utilizaron un medicamento llamado gemcitabina.

"En el momento, ésta era la mejor opción para prolongar la supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas", afirma Kotopoulis.

Los médicos comenzaron el procedimiento mediante la administración de la quimioterapia estándar para los pacientes según el protocolo existente. Una vez que la concentración de quimioterapia en la sangre alcanzó su máximo, los investigadores emplearon el escáner de ultrasonido para inducir sonoporación durante 31,5 minutos, en intervalos de 3,5 minutos.

A presiones acústicas altas, las microburbujas se someten a cavitación inercial, una implosión que crea pequeños poros en la célula, permitiendo la entrada de una mayor concentración de fármacos.

Tecnología aliada para la detección precoz del cáncer de páncreas

El cáncer de páncreas es el único tumor maligno cuya mortalidad ha aumentado en los últimos años en ambos sexos. De hecho, en 40 años apenas se han producido avances en su tratamiento, a pesar de que en las tres últimas décadas su incidencia se ha incrementado hasta en un 160%. En 2020 será el segundo tumor con una mayor tasa de mortalidad, sólo por detrás del cáncer de pulmón, informa el portal consalud.es.

En España fallecen al año más de 5.700 personas por esta enfermedad, según datos de 2012 publicados por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Asimismo, sólo el 3% de los pacientes sobreviven a los cinco años del diagnóstico y hasta un 75% no supera el año de vida. Los expertos calculan que un 25% de las personas con este tumor están sin diagnosticar.

En este contexto, tanto pacientes como profesionales coinciden en la necesidad urgente de un diagnóstico temprano de este tipo de cáncer. La vicepresidenta de la Asociación de Cáncer de Páncreas (Acanpan), la primera y única creada para promover actividades que incentiven la investigación de esta enfermedad, Cristina Sandín, explica que el 80% de los diagnósticos se llevan a cabo en fases muy avanzadas de la enfermedad, de ahí la alta mortalidad que presenta con tasas de hasta el 95%.

Por ello, desde esta asociación de pacientes no se cansan en recordad la importancia de una mayor investigación, “sobre todo para la cura, pero también hacia un diagnóstico precoz de la enfermedad”. La realidad en este sentido es muy poco optimista, de hecho, tal y como afirma Sandín, “sólo el 1% de las becas oficiales para la investigación están destinadas a este tipo de cáncer”.

La tecnología juega en este punto un papel fundamental, ya que gracias a ella existen diferentes técnicas y procedimientos gracias a los cuales el diagnóstico de este tipo de tumores es cada vez más preciso. Además, actualmente, aunque pocas, hay algunas investigaciones en curso dirigidas a mejorar los métodos para obtener una detección cada vez más temprana del cáncer de páncreas y con ello, mejorar su pronóstico y tratamiento.

PRUEBAS ACTUALES

Los especialistas coinciden en que diagnosticar un cáncer de páncreas no es fácil, ya que los síntomas de la enfermedad son muy inespecíficos. Actualmente, las pruebas que se suelen llevar a cabo ante la sospecha por parte del especialista de un cáncer de páncreas son una analítica de sangre general y un marcador tumoral específico para esta enfermedad. A partir de ahí, cuando la sospecha aumenta debido a los resultados de estas pruebas, se somete al paciente a un TAC toracoabdominal, una exploración radiológica con la que se pretende poner de manifiesto la presencia del tumor y la extensión del mismo. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en caso de que la exploración del TAC ofrezca dudas del diagnóstico del tumor, se puede realizar de forma complementaria una resonancia magnética.


Por último, esta sociedad científica hace referencia a la ecoendoscopia con punción, destacándola como la mejor exploración para conseguir una biopsia del tumor de páncreas, especialmente si se localiza en la cabeza del órgano. Esta prueba consiste en la introducción de un endoscopio por la boca del paciente, y a la llegada del mismo al estómago, se realiza una ecografía a través de la pared con el objetivo de visualizar el páncreas y llevar a cabo la punción.

NANOMEDICINA Y NANOTECNOLOGÍA

Recientemente, la revista científica Nature publicó un estudio en el que se describe un nuevo biomarcador para la detección precoz del cáncer de páncreas. En él, coordinado por el doctor Raghu Kalluri de la Universidad de Harvard, han participado además científicos españoles. Son los doctores Agustín Fernández Fernández, del Instituto de Oncología de Asturias Obra Social Cajastur; y Mario Fernández Fraga, científico titular del Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN).

En dicha investigación se demuestra que las células tumorales de páncreas producen exosomas que contienen la proteína glypican-1 (GPC 1). Los exosomas, explican los científicos, son vesículas producidas por todas las células del cuerpo humano. Estas vesículas contienen material genético y otras moléculas como proteínas y lípidos que reflejan el estado de las células de las que se originaron. Una vez producidos, los exosomas pueden ser liberados al torrente sanguíneo, llegar a órganos distantes y alterar las células de esos órganos.

“La presencia de exosomas con GPC1 en sangre permite distinguir pacientes sin enfermedad o con enfermedades benignas de páncreas de pacientes con tumores de páncreas”, explica el doctor Mario Fernández Fraga. En un modelo experimental de ratón se demostró que la detección de exosomas positivos para GPC1 se correlaciona con la presencia de lesiones pancreáticas no detectables por resonancia magnética nuclear. Tras realizar los estudios in vivo en animales el estudio se continuó con el estudio de 190 pacientes con adenocarcinoma de páncreas y 100 controles donantes sanos.

Para el estudio y la identificación de la proteína en los exosomas de las líneas tumorales se utilizaron técnicas de proteómica y de citometría de flujo para la detección de la proteína en el suero de los pacientes. Según el doctor Agustín Fernández, “este estudio demuestra que la detección de exosomas positivos para la proteína GPC1 que circulan en la sangre de pacientes con cáncer de páncreas, puede ser utilizada como una herramienta de diagnóstico no invasiva y como una herramienta para detectar las primeras etapas de cáncer de páncreas”.

EL CASO DE JACK ANDRAKA

Este joven estadounidense consiguió con tan sólo 15 años idear un nuevo y sencillo método para detectar de manera precoz un cáncer de páncreas. Tras la muerte de un amigo íntimo de su familia a causa de esta enfermedad, Jack Andraka empezó a interesarse por el tema y a buscar documentación al respecto en Internet. Así descubrió las altas tasas de mortalidad por esta enfermedad y la urgente necesidad de una detección precoz de los casos.

A partir de ahí se puso manos a la obra hasta dar con la proteína que se encuentra en la sangre de forma abundante en este tipo de cáncer en etapas tempranas, la mesotelina. A través de sus conocimientos sobre biología, descubrió que los nanotubos de carbono (pequeños tubos de carbono con propiedades eléctricas) eran eficaces para detectar los niveles de mesotelina, un biomarcador del cáncer de páncreas. Posteriormente diseñó este método para detectarlo. Actualmente existen investigaciones en curso sobre el mismo y el joven ha recibido varios premios de la comunidad científica y médica que avalan su labor.

Cáncer: ¿Por qué un 30% de los tumores es resistente a los tratamientos?

Nada funciona. Esta afirmación debe haberse escuchado en más de un comité científico y consulta de oncología. ¿Por qué hay tumores que no responde a los tratamientos actuales? La respuesta no es única ni sencilla, subrayan los expertos. «Simplemente, aprenden a sobrevivir en un ambiente hostil. Es como si de la selección natural se tratase», apunta Miguel Ángel Pujana, director de ProCURE, el nuevo programa contra la resistencia terapéutica del cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO). Y no será porque no se hayan probado nuevas fórmulas, porque «desde 2010 a 2014 se han aprobado hasta 45 nuevos fármacos específicos a un tipo de tumor o lesión y, sin embargo, todavía hay algunos que no responden», apunta Joaquín Arribas, profesor de investigación del ICREA y director de la investigación preclínica del Instituto de Oncología Vall d’Hebron (VHIO), informa el suplemento A tu salud de La Razón

Quizás el problema resida en que no hay un solo mecanismo de resistencia, sino que son múltiples y abarcarlos todos, de momento, no es posible. Así, un 30 por ciento de los tumores son resistentes, «aunque la cifra a largo plazo es algo superior», subraya Aitana Calvo Ferrandis, oncóloga médica de Tumores Digestivos del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Gregorio Marañón. «Hasta en la inmunoterapia –que tan buenos resultados está dando en tumores que parecían ‘‘desahuciados’’, como melanoma y pulmón– aparecen resistencias», incide Pujana. Sin embargo, a la hora de ver cómo son esas resistencias hay que tener en cuenta una serie de factores: estadio del tumor en el momento del diagnóstico, terapia recibida y fenotipo –tiene que ver con la mayor o menor agresividad del cáncer–... «En primer lugar, hay que diferenciar los tumores que no responden a los tratamientos inicialmente: resistencia primaria; con los que sí responden durante un tiempo pero acaban haciéndose resistentes al tratamiento: resistencia adquirida. El cáncer de páncreas es un ejemplo de un tumor que con mucha frecuencia presenta resistencia primaria», explica Guillermo de Velasco, secretario científico de Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Más molecular

Actualmente, los oncólogos ya no manejan tanto los tumores por la localización de los mismos, sino por sus mutaciones y alteraciones genéticas. «Las clasificaciones de los tumores son cada vez más complejas, teniendo menos importancia la localización primaria del tumor. La resistencia de los tumores es independiente de las localizaciones de las metástasis y es más dependiente de las características moleculares del tumor», explica De Velasco.

Como concepto, explica el secretario científico de la SEOM, «un tumor es resistente a un tratamiento específico. En función de cada tipo de tumor y ante unos determinados tratamientos, existen unos tumores que responden mejor y otros que son más resistentes. Por ejemplo, tumores de cáncer de mama con receptores hormonales positivos son más resistentes a la quimioterapia pero responden generalmente a los tratamientos hormonales, y por el contrario tumores de mama triple negativo son más sensibles a la quimioterapia pero no se benefician de un tratamiento con hormonas».

En este sentido, Calvo comenta que «ya conocemos resistencias desde los ‘70 en las quimioterapias clásicas, en las que se sabe que la sobreexpresión de unas determinadas proteínas expulsan el fármaco de la célula. También sabemos que cuando eso ocurre hay presencia de muchos antígenos que podrían ser candidatos a una buena respuesta a la inmunoterapia. Por eso debe quedar claro que hay un fármaco y un tratamiento para cada momento». En este sentido, también se puede hablar de que ya se conoce también, por ejemplo, que «en el cáncer de colon, cuando se quiere aplicar la terapia basada en anticuerpos monoclonales inhibidores del gen EGRF, sabemos que no funcionará si hay una mutación en el RAS. No sólo eso, sino que los pacientes, además, experimentan un aumento de su malestar», añade la oncóloga del Hospital Gregorio Marañón.

Pese a todos los esfuerzos en la identificación de vías de comunicación y mecanismos, «lo cierto es que las células cancerígenas son muy plásticas. Algunas de ellas tienen una elevada capacidad de evolución y esto es lo que hace que sea sencilla su resistencia a las terapias. Actualmente, para evitar estas barreras se apuesta por la combinación de fármacos. Una terapia que haga que el tumor ‘‘regrese’’ –que experimente una reducción– y una segunda que refuerce a ésta. En resumen, sería como atacar desde diferentes flancos», explica Arribas. En otros casos, se ha observado que esa «sabiduría» o esa forma de «supervivencia» de las células tumorales «se debe a una característica común en la que esas células resistentes se parecen un poco más a las células madre menos diferenciadas, es decir, pluripotentes. Algo en común en estos procesos de resistencia. A través de una terapia obligas a la célula a dar un paso atrás en su historia, evolución natural, con lo que su capacidad ya no es la misma. Por ello, parece ser que ese fenotipo es el que media en esos tipos de tumores», comenta Pujana.

Llegados a este punto, resulta primordial la secuenciación del genoma y conocer cuáles son las alteraciones del tumor al que se enfrentan los oncólogos. «Conocer esa vuelta atrás puede marcar un punto de inflexión que marque la línea terapéutica a seguir. Por ello, hay que conocer el estado de la célula identificar los marcadores que se pueden emplear e inhibir ese tipo celular concreto en el momento», comenta el director de PROCure.

Relacionado con el mencionado EGFR, presente en el 50 por ciento de los genes de los glioblastomas –uno de los tumores de cerebro más agresivos–, un equipo de de investigadores liderados por Wei Zhang, de la Fundación Nacional para la Investigación del Cáncer en EE UU, ha encontrado una mutación de una proteína, IGFBP2, que impide la efectividad de los tratamientos que inhiben EGFR. «Descubrimos que el IGFBP2 es una vía de señalización que desplaza al EGFR hacia el núcleo e impide que el fármaco llegue y vuelve el tumor resistente», explica Zhang. Los investigadores ahora se van a centrar en buscar las vías para conseguir evitar este mecanismo y diseñar nuevas estrategias terapéuticas, que podrían trasladar a otros tumores como próstata, mama y pulmón, donde también se dan estas mutaciones.

No existen modelos tumorales que permitan conocer con certeza cómo se generan las resistencias. «La secuenciación masiva del genoma de muestras de tumores antes y después de un tratamiento concreto ha permitido descubrir nuevas mutaciones específicas causantes de la resistencia adquirida del tumor a ese tratamiento y ha ayudado a desarrollar nuevos fármacos que reviertan esa resistencia. Sin embargo, la mayoría de las resistencias a los tratamientos parecen ser más complejas que una mutación de novo», concluye el secretario científico de la SEOM.

Los elefantes tienen la «llave»

Uno de los mamíferos que rara vez desarrollan cáncer es el elefante. Por ello, un equipo de expertos de la Universidad de Utah, en concreto del Instituto Oncológico Huntsman, junto a clínicos de la Universidad Estatal de Arizona e investigadores del Centro para la Conservación de Elefantes Rigling Bros, creen haber dado con una posible clave que explicaría la resistencia de los tumores y cómo salvarla. Los resultados de este trabajo vieron la luz a finales del año pasado en «Journal of the American Medical Association» (JAMA). En el mismo, vieron cómo los paquidermos tenía 38 copias adicionales de alelos de genes que codifican el p53, conocido como un supresor de tumores, comparado con los humanos que sólo tenemos dos. «La naturaleza ha diseñado el modo de prevenir el cáncer. Ahora es cosa nuestra aprender cómo los diferentes animales lo combaten y diseñar estrategias que trasladar a los humanos», explica el oncólogo pediátrico y coautor del trabajo, Joshua Schiffman. En el laboratorio expusieron las células blancas, los leucocitos, de los elefantes a desencadenantes de tumores a través del ADN y observaron que las células reaccionaron con la intermediación del p53 y se suicidaron.

Marcadores genéticos tumorales

-Genes: BRCA1, BRCA2. Relacionados con tumores de mama en mujeres, cáncer de ovarios y otros, incluso de próstata, de páncreas y de mama en hombres.

-PTEN. Presente en el síndrome de Cowden; también en mama, tiroides, endometrio (revestimiento del útero).

MSH2, MLH1, MSH6, PMS2, EPCAM. Típico del síndrome de Lynch; también en cáncer de colon y recto, de endometrio, ovarios, pelvis renal, páncreas, intestino delgado, hígado y vías biliares, de estómago, de cerebro y de seno.

-APC. Causante de la poliposis adenomatosa familiar y también detrás de cáncer colorrectal, pólipos múltiples no cancerosos de colon, y tumores tanto benignos (no cancerosos) como cancerosos de intestino delgado, de cerebro, estómago, hueso, de piel y de otros tejidos.

-VHL. En el síndrome de Von Hippel-Lindau; y cáncer de riñón y muchos tumores no cancerosos, como el feocromocitoma.

*Datos de Cancer.gov

 

Un abuso continuado de gastroprotectores atrofia el estómago

Confusión. Más o menos es lo que se ha generado con el omeprazol: «pero, ¿es bueno o no?». Los médicos se muestran tajantes: «Estamos ante uno de los fármacos más seguros y con menos riesgo del actual arsenal terapéutico, ya que los efectos secundarios no son altos», manifiesta Ángel Lanas, catedrático de Medicina de la Universidad de Zaragoza y jefe Servicio de Digestivo del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. El problema estriba en su uso, a más bien en su abuso. Las cifras muestran la asiduidad con se que toma este fármaco de la familia de los inhibidores de la bomba de protones (IBP): en el primer trimestre de 2016 ya se han consumido casi 20 millones de unidades –19.871.537 según datos de IMSHealth que publica el suplemento de La Razón A TU SALUD–, de las que 15 millones eran sólo del principio activo omeprazol.

Si esto se ve en euros, la cifra se desorbita, ya que el gasto asciende a casi 79 millones de euros entre todos los principios de la familia de los IBP –omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol y rabeprazol– desde abril de 2015 hasta marzo de 2016. En este sentido, Lanas apunta que «no sólo se trata del abuso que hace la población de la presentación que no precisa prescripción médica, sino que hoy hay un exceso manifiesto en la prescripción médica, ya que se administra para indicaciones no descritas. Datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) estiman que entre el 30 y el 50 por ciento de los que se prescriben se hace de forma inadecuada. En breve, saldrá un artículo en una revista científica que arrojará luz sobre esto».

Lo cierto es que el último informe del Ministerio de Sanidad, presentado en julio de 2015, certifica estas afirmaciones ya que en 2013, el omeprazol fue el principio activo de mayor consumo (54,4 millones de envases), un 6,4% del total de envases facturados, con una DHD (Dosis por Habitante Día) de 94,7, que ha ido aumentado (en 2009 fue 84,4).

Enrique Peña, coordinador del Grupo de Trabajo de Digestivo de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), subraya que, «como cualquier fármaco, no debería usarse en nadie, salvo en caso necesario. Lo que pasa es que se han difundido como “protectores del estómago”, con lo que esa calificación representa para la población general. Parece que a partir de ese etiquetado, puedan ser de uso totalmente inocuo y “para todo, con independencia de los medicamentos que tome” y aunque, como decimos, son fármacos bastante seguros en la mayoría de los casos, no deben tomarse si no se necesitan».

Daños

Entre las «acusaciones» que tachan al omeprazol de dañino está la anemia, la alteración cognitiva por hipovitaminosis, los daños en el riñón... «Hay investigaciones que han apuntado a la relación de un incremento de casos en personas que lo toman de forma prolongada de neumonía por aspiración y de diarrea por Clostridium difficile, con cuatro veces mas riesgo de la primera y el doble en el segundo, apareciendo tanto con la toma de inhibidos de la bomba de protones (IBP) como de los antagonistas H2 (ranitidina) por lo que parece que es un efecto relacionado con la acción antisecretora en general. Esto, por otra parte, se suele resolver con el tratamiento médico adecuado en cada caso sin que se den más complicaciones», añade Peña.

En este sentido, Lanas advierte de que «en la literatura científica hay mucho estudio de laboratorio sobre a relaciones de causa y efectos de los IBP, pero nada que muestre una línea directa de inseguridad o rechazo. De hecho, en el estudio Cogent –publicado en ‘‘The New England Journal of Medicine’’, y en el que participó Lanas– no se halló un mayor riesgo cardiovascular por el empleo de los IBP junto a lo antiagregantes, como el clopidrogel. Sin embargo, sí que hay que prestar atención a los casos de diarrea por Clostridium difficile y neumonía».

Su elevado consumo anual a nivel mundial se debe también a que generalmente los fármacos IBP se recetan como gastroprotectores para personas que consumen antiinflamatorios no esteroideos (tales como el ibuprofreno y el ácido acetilsalicílico entre los más conocidos). Normalmente son personas de edad avanzada, con enfermedad crónica y que toman estos medicamentos de forma prolongada. «El problema es que hay una sobreprescripción de los mismos. Reconocemos que en muchos casos, hasta en un 60%, se receta sin estar correctamente indicado, sobre todo en enfermos que toman muchos fármacos. Por ello, debemos reflexionar y dejar claro cuándo se prescibe, y también hacer hincapié en las dosis y durante cuánto tiempo se han de tomar», comenta Cristobal de la Coba Ortiz, responsable del Comité de Excelencia Clínica de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

El problema del empleo continuado sin control es que «se altera el PH del estómago y ello altera la forma en la que se metabolizan los alimentos. La FDA –Administración Estadounidense del Medicamento– ha realizado trabajos en los que relaciona la aparición de la diarrea por Clostridium difficile. Son casos en los que esta alteración dura más de lo normal y precisa de una atención médica urgente», explica Santiago Cuellar, responsable de Acción Profesional en el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof). Otros estudios, ya desde principios de este siglo, apuntan a los daños en el riñón, «se han realizado diferentes estudios y ante las dudas que genera hemos revisado los trabajos y hemos elaborado unposicionamineto desde la sociedad. En él abordamos todos los problemas que se generan en torno a estos fármacos», explica De la Coba Ortiz.

100% Seguros

Un uso continuado atrofia el estómago, «porque elimina la función del estómago, que es producir una serie de ácidos que controlan la absorción de vitaminas y minerales, así como la proliferación y eliminación de bacterias. Es como si uno lleva el brazo en cabestrillo durante un tiempo y luego quiere volver a usarlo, pues ese brazo ha perdido masa muscular y fuerza», subraya Cuellar. Pero si este empleo es necesario porque hay una patología que lo requiere, «está supervisado por un médico, quien someterá a revisiones periódicas al paciente, así como a analíticas que ayuden a suplementar la hipovitaminosis, en el caso de falta de vitamina B12 –uno de los efectos secundarios más habituales– o de magnesio», explica Pilar Riobó, jefe asociada del Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Los pacientes que usan de forma continuada inhibidores de la bomba de protones «suelen ser pacientes con patología digestiva crónica, como la dispepsia funcional o debidas a otras causas como la ulcerosa, la enfermedad por reflujo o patologías malignas que requieran la supresión de la secreción ácida gástrica (carcinoma esofágico, gástrico, ...). Por lo que, además, se benefician generalmente de hábitos alimenticios más “saludables” como pueden ser evitar en la dieta la toma de excesivas grasas, sobre todo de origen animal, los fritos, las comidas y bebidas que disminuyan la presión del esfínter esofágico inferior y provoquen más reflujo del contenido del estómago hacia el esófago como pueden ser los chocolates, fritos, grasas, carnes rojas y procesadas, café, bebidas carbonatadas y lácteos», apunta Peña. Si uno sufre de forma intermitente o puntual problemas de estómago, o debe consultar con su médico, «o modificar su alimentación. Debe cambiar hacia una dieta más alcalina, en la que se incluyan más frutas, verduras y legumbres, es decir, más vegetales que ayuden a neutralizar los ácidos estomacales», apunta Riobó.

Los IBP son medicamentos muy útiles para los especialistas del aparato digestivo, porque su eficacia está bien contrastada en enfermedades muy prevalentes, actuando sobre células del estómago, bloqueando o disminuyendo la secreción de ácido clorhídrico necesario para deshacer los alimentos en el proceso de la digestión. En España, la úlcera péptica afecta al 10 por ciento de la población, con una prevalencia de úlcera activa del uno por ciento; mientras que la enfermedad por reflujo gastroesofágico afecta a un 15 por ciento de la población y la prevalencia de infección por Helicobacter pylori está en torno a un 40 por ciento.

Cuidado con las interacciones con otros medicamentos

«En los pacientes que toman antiagregantes (clopidogrel) por problemas cardiovasculares, si bien no se aconseja el uso de omeprazol y esomerazol por probables interferencias con el clopidogrel, no está demostrado que el resto de IBP provoque un aumento significativo del riesgo de sufrir un evento cardiovascular y sí que se demuestra en caso de necesitarlos, cuando los pacientes toman acido salicílico de forma crónica o antiinflamatorios, que el riesgo de hemorragia por estos aumenta considerablemente. Por otra parte, por falta de estudios al respecto, no se recomienda su uso tanto en el embarazo como en la lactancia», explica el coordinador del Grupo de Trabajo de Digestivo de Semergen. En este sentido, el portavoz del Cgcof explica que «la interacción se debe al impedimento de la absorción correcta de las moléculas. También a que esto provoca que las mismas no se metabolicen bien, como consecuencias de las alteraciones en el estómago. Con lo que, en resumen, se pierde la predictibilidad del fármaco, es decir, que llegue a tener el efecto para el que se ha diseñado. Hay que prestar atención a la información de cada medicamento».

Madrid lidera en Europa la lucha contra el cáncer de páncreas desde la nanotecnología

La Fundación IMDEA Nanociencia, dirigida por el Prof. Rodolfo Miranda Soriano, una iniciativa de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, coordina desde abril uno de los mayores proyectos europeos de investigación científica colaborativa enfocados en la utilización de la nanotecnología en la lucha contra el cáncer de páncreas. El proyecto NOCANTHER fue presentado como propuesta por un consorcio de instituciones y empresas a la convocatoria H2020-EU.2.1.2. - INDUSTRIAL LEADERSHIP - NMP-11-2015 - Nanomedicine Therapy for Cancer y fue seleccionado de entre un conjunto de proyectos competitivos presentados desde las más prestigiosas entidades de investigación de la Unión Europea, según recoge el portal www.madridmasd.org.

Nanopartículas de magnetita (Fe3O4) de 14 nm sintetizadas en IMDEA Nanociencia por el Dr. Gorka Salas para su uso en investigación oncológica
Nanopartículas de magnetita (Fe3O4) de 14 nm sintetizadas en IMDEA Nanociencia por el Dr. Gorka Salas para su uso en investigación oncológica

El proyecto tiene como principal objetivo el escalado de una nanomedicina para el tratamiento de tumores malignos de páncreas y su evaluación en un ensayo clínico fase I. El sistema propuesto combina la administración de una nanopartícula magnética modificada con un agente quimioterapéutico y la aplicación de un campo magnético alterno que induce un aumento de la temperatura en la zona donde se acumulan las nanopartículas, dado que las células tumorales son más sensibles a la temperatura que las células sanas y es posible acumular éstas en zonas concretas, reduciéndose los efectos secundarios. Esta tecnología es conocida como calentamiento magnético o hipertermia magnética y durante el proyecto anterior se mostró muy eficaz en modelos animales combinada con quimioterapia para el tratamiento de cáncer de mama y páncreas.

El doctor Álvaro Somoza, de IMDEA Nanociencia e investigador principal del proyecto, afirma que "Esta iniciativa nos va a permitir evaluar por medio de un ensayo clínico la viabilidad y escalabilidad de este tipo de terapias basadas en nanotecnología, algo que hasta hace apenas unos años parecía un sueño inalcanzable".

Cada año se diagnostican unos 233.000 nuevos casos en todo el mundo de cáncer de páncreas, el 60% de ellos en países desarrollados. Según datos de la Asociación Española contra el Cáncer en España se registran unos 4.000 casos anuales, lo que representa el 2,2% de los tumores masculinos (2.129 casos) y el 2,7% de los femeninos (1.750). Es un tumor ligeramente más frecuente entre los hombres que entre las mujeres. La incidencia en nuestro país se puede considerar media (tasa ajustada mundial en 2002: 6,6 nuevos casos/100.000 habitantes/año en hombres y 3,9 en mujeres), pero con un ascenso muy importante que se inició en los años 50 y continúa en la actualidad. La mayoría se diagnostica entre los 65 y los 75 años y en el momento del diagnóstico menos de un 20% de los pacientes serán susceptibles a ser resecados, dado el estado avanzado de la enfermedad. Tras la resección quirúrgica la supervivencia suele ser de 10-20 meses.

Sede de IMDEA Nanociencia en Cantoblanco
Sede de IMDEA Nanociencia en Cantoblanco

En el consorcio internacional participan centros de investigación, hospitales y empresas de España, Francia, Alemania, Reino Unido e Irlanda. La participación española en este proyecto es muy relevante, ya que la coordinación se realiza desde IMDEA Nanociencia y además, muchas de las tareas claves del proyecto tendrán lugar en centros ubicados en Madrid, Barcelona y Álava. En concreto participan el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el Hospital Vall d'Hebron (con sus institutos de investigación y oncológico) y la empresa Biopraxis con sede en País Vasco. Entre los centros europeos se encuentran las universidades Trinity College de Dublín, el Hospital Universitario de Jena en Alemania, la Universidad Diderot de Paris y las empresas Immupharma, Chemicell y Resonant Circuits.

El coste del proyecto NOCANTHER ha sido presupuestado en más de 7 millones de euros y será financiado al 100% por la Comisión Europea, a través del programa H2020-NMP-2015 para el escalado y evaluación de dicha nanomedicina, que fue el fruto de un proyecto europeo anterior denominado MULTIFUN también coordinado científicamente por IMDEA Nanociencia.

Este proyecto va a atraer a la Comunidad de Madrid, entre las aportaciones que recibirán tanto IMDEA Nanociencia como el CNIO, más de 1,3 millones de euros en subvenciones externas europeas para la investigación, lo cual es muy destacable. Además, la empresa de Álava recibirá una subvención por importe de otros 1,3 millones de euros y el Hospital Vall d’Hebron algo más de 900.000 euros, con lo que la financiación total para España alcanza los 3 millones.

La Comunidad de Madrid se encuentra entre las regiones europeas más avanzadas en investigación en nanociencia, destacando su contribución al estudio de aplicaciones oncológicas de la nanotecnología. Por ello, disponer en Madrid de expertos científicos y conocimientos tan avanzados supone una gran oportunidad para el desarrollo económico regional.

El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Nanociencia es un centro de investigación internacional creado por la Comunidad de Madrid que tiene como objetivo posicionar a Madrid como una de las 3 regiones europeas líderes en nanotecnología, un área tecnológica clave para nuestro desarrollo económico. Cuenta con 10 programas de investigación avanzada, llevados a cabo por equipos multidisciplinares, reclutados en convocatorias globales y seleccionados por un comité científico internacional. El Instituto ha conseguido atraer a un grupo de expertos en nanotecnología y colabora con las universidades públicas de Madrid, los centros nacionales de investigación adscritos al Instituto de Salud Carlos III, el CSIC y otros organismos de investigación, permitiendo que miembros de estas instituciones y centros puedan asociarse a los grupos de investigación de IMDEA Nanociencia y utilizar sus laboratorios e infraestructuras.

El riesgo de cáncer de páncreas, ligado a bacterias de la boca

La presencia de ciertas bacterias en la boca puede revelar un aumento del riesgo de cáncer de páncreas y permitir un tratamiento preciso más temprano, según concluye un estudio dirigido por investigadores del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y su Centro Laura e Isaac Perlmutter de Cáncer, que se presentan este martes en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, que se celebra en Nueva Orleans, Estados Unidos, informa el portal infosalus.com.

Se sabe que los pacientes con cáncer pancreático son susceptibles de enfermedad de las encías, caries y mala salud oral en general, dicen los autores del estudio. Esta vulnerabilidad llevó al equipo de investigación a buscar enlaces directos entre la composición de las bacterias que impulsan la enfermedad oral y el posterior desarrollo de cáncer de páncreas, una enfermedad que a menudo escapa al diagnóstico precoz y causa 40.000 muertes en Estados Unidos anualmente.

"Nuestro estudio ofrece la primera evidencia directa de que cambios específicos en la mezcla de microbios en la boca -el microbioma oral- representan un factor de riesgo probable para el cáncer de páncreas, junto con la edad avanzada, el sexo masculino, el tabaquismo, la raza afroamericana y antecedentes familiares de la enfermedad", dice el investigador principal y epidemiólogo Jiyoung Ahn.

 

En concreto, los autores hallaron que los hombres y las mujeres cuyo microbioma oral incluía 'Porphyromonas gingivalis' tenían un 59 por ciento más riesgo general de desarrollar cáncer de páncreas que los que su microbioma no contenía la bacteria. Del mismo modo, los microbioma orales que contienen 'Aggregatibacter actinomycetemcomitans' eran al menos un 50 por ciento más propensos en general a desarrollar la enfermedad.

El estudiante y líder del trabajo de doctorado XiaoZhou Fan dice que ambos tipos de bacterias se han relacionado en el pasado con enfermedades como la periodontitis o inflamación de las encías. "Estos cambios de bacterias en la boca podrían potencialmente mostrarnos que está en mayor riesgo de desarrollar cáncer de páncreas", añade Ahn, profesor asociado de la Universidad de Nueva York y director asociado de Ciencias de la Población en el Centro de Cáncer Perlmutter.

Son necesarias más investigaciones

Según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, el cáncer de páncreas es un problema de salud importante, a pesar que no presenta una alta incidencia en la población, sí presenta una alta mortalidad. En Europa se estima que presenta una incidencia de 78.000 casos y en Estados Unidos la incidencia es de 32.000 nuevos casos.

En otro estudio publicado el mes pasado, Ahn y sus colegas mostraron que el tabaquismo se relacionó con dramáticos, aunque reversibles, cambios en la cantidad y combinación de bacterias del microbioma oral. Pero advierte que se necesitan más investigaciones para determinar si existe alguna relación de causa y efecto, o cómo o si estos cambios relacionados con el tabaquismo alteran el sistema inmunológico o de otra manera, impulsan actividades que causan cáncer en el páncreas.

Para el nuevo trabajo, los científicos compararon los contenidos de bacterias en muestras de enjuague bucal de 361 hombres y mujeres estadounidenses que desarrollaron cáncer de páncreas con muestras de 371 personas de la misma edad, igual sexo y origen étnico que los que no lo desarrollaron.

Los lácteos, promotores del sueño de los mayores

Recientes estudios han constatado la relación entre la toma diaria de lácteos, especialmente la leche, con la mejora del sueño y la capacidad de dormir de los ancianos, asegura la doctora Ana Suero Roig. Y es que uno de los componentes de los lácteos, el triptófano es precursor de la melatonina y la serotonina, dos hormonas relacionados con el ritmo biológico, que actúan como promotores del sueño, informa EFEsalud.

“El consumo de lácteos se considera uno de los primeros tratamientos ante los problemas de sueño de los pacientes mayores”, ha explicado la doctora en su intervención en las XX Jornadas de Nutrición Práctica que se celebran desde hoy en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

La doctora Suero ha alertado ante la disminución del consumo de lácteos en la tercera edad y ha recalcado la recomendación “imprescindible” de tomar 3 o 4 raciones al día, en cualquiera de sus variedades y adaptadas a las características de cada persona mayor.

Lo que lleva al anciano a elegir los alimentos que va a tomar depende de su estilo de vida, de su educación, del coste de los productos e incluso del sabor.

“Normalmente las personas mayores consideran que una comida saludable es aquella que incluye pescado, fruta y vegetales y, como consecuencia de la pobre ingesta de lácteos, se producirá un déficit vitamínico y nutricional”, ha indicado.

Los beneficios de los lácteos

"Se estima que la ingesta de calcio en la tercera edad sea de 1.200 miligramos, los mismos que requiere una mujer durante el embarazo y la lactancia", apunta la doctora del Departamento de Medicina de la Universidad Complutense.

Pero también aportan proteínas para paliar el déficit que se produce con el envejecimiento y que afecta al sistema inmune, además de proteger la flora bacteriana y presentar alta digestibilidad y ser fáciles de tragar ante problemas de masticación y salivación.

El yogur, el más recomendado

El yogur es uno de los lácteos más aconsejables para la tercera edad y no solo porque no presente problemas de masticación y deglución, sino también porque es el que menor lactosa contiene, teniendo en cuenta que la intolerancia a esa proteína aumenta con la edad y es uno de los motivos por los que se deja de consumir lácteos.

Los lactobacilus bifidus del yogur ayudan a mantener el equilibro de la flora bacteriana intestinal ya de por sí muy castigada por el alto consumo de medicamentos, en especial de antibióticos, a esas edades, mientras que también evita la desmineralización ósea, sobre todo dental.

Pero también el yogur protege frente a la hipertensión arterial y la dibetes mellitus tipo II porque se encarga de aumentar la sensibilidad a la insulina, ademas de ser fuente de vitamina A y vitamina B.

El helado, también un beneficio psicológico

Pero no solo nutre, también se han demostrado beneficios en el estado de ánimo en ancianos con enfermedades, ansiedad, estrés y miedos asociados. Y les ayuda porque el el helado tiene una serie de componentes que actúan como exorfinas.

“Al liberar el organismo exofirnas se produce una disminución del estrés emocional y un aumento de la sensación de bienestar y de placer”, ha señalado la especialista.

“La textura, la temperatura y el sabor de los helados -ha añadido- los hace adecuados para conformar la dieta de las personas mayores, especialmente de ancianos con problemas de masticación y estados de inapetencia, anorexia, astenia o enfermedad degenerativa”.

Los tumores de páncreas podrían reducirse a través de endoscopias

El cáncer pancreático se sitúa en el décimo puesto de la lista de los tumores más frecuentes. Con una afectación sobre la población limitada —en España se presentan al año unos 5.000 nuevos casos— el grado de mortalidad de este tumor es de los más altos, lo que lo convierte en un duro enemigo a batir. Para plantar cara a esta compleja enfermedad e incrementar los índices de supervivencia de quienes la padecen, expertos del servicio Digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) se han aliado con doctores de cuatro centros de Europa y de Estados Unidos con el objetivo de perfilar una novedosa técnica que permitiría reducir el cáncer a través de un procedimiento mínimamente invasivo, informa ABC.es.

La idea es acceder al tumor a través del estómago usando un endoscopio tradicional. Una vez localizado, y utilizando una aguja, éste podría destruirse en unos pocos minutos y de forma indolora echando mano de una técnica denominada criotermoablación que permite atacar las células cancerígenas en casos inoperables. El proceso, explican desde la Unidad Digestiva del CHUS, se realizaría en la misma área de endoscopias y, para el paciente, no sería diferente a cualquier otra exploración de este tipo.

«La idea es que, guiado por una endoscopia, introduzcamos un aguja en el tumor a través de la que se aplicará directamente esta criotermoablación que permite destruir las células malignas y reducir el tamaño de los tumores hasta hacerlos resecables quirúrgicamente», explican los doctores Julio Iglesias, Jefe de la Unidad de Endoscopias Digestivas, y José Lariño, especialista del Servicio de Aparato Digestivo. Aunque la técnica todavía está en proceso de desarrollo, los expertos revelan que los estudios iniciales han mostrado resultados prometedores en cuanto a que provocan una respuesta inmunológica adecuada del paciente frente al tumor, lo que puede ser de relevancia a la hora de aumentar la eficacia del tratamiento. Este proceso, paralelo a los tratamientos habituales con quimioterapia, se suma a otras técnicas no quirúrgicas que se han desarrollado en los últimos tiempos en el campo de la oncología para destruir los tumores a través de la aplicación directa y local de radiofrecuencia o de crioterapia, avances que, insisten, se han revelado como prometedores.

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