Premio Nobel Warren y Marshall

El 3 de octubre de 2005, el premio Nobel de Medicina fue otorgado a Robin Warren y Barry Marshall, los dos científicos australianos que descubrieron que una bacteria podía causar úlceras estomacales. Demostraron que la bacteria Helicobacter pylori juega un papel fundamental en el desarrollo de las úlceras e inflamaciones estomacales e intestinales, revolucionando el enfoque de la enfermedad gastroduodenal. Gracias a su trabajo las enfermedades gastroduodenales dejaron de ser un problema de largo plazo y que incapacitaba al paciente.


Actualmente, estas enfermedades pueden ser tratadas con antibioterapia. Hasta 1982, cuando Marshall y Warren descubrieron la
H. pylori, se consideraba que el estrés y el estilo de vida eran las principales causas de las úlceras estomacales e intestinales. Hoy se sabe con certeza que esta bacteria causa más del 90% de las úlceras duodenales (intestinales) y hasta un 80% de las úlceras gástricas (estomacales).

Su descubrimiento fue accidental, como todas las grandes investigaciones. Un día dejaron en cultivo un trozo de mucosa gástrica y al volver de su fin de semana encontraron en las placas de Petri que la bacteria había colonizado el cultivo. Posteriormente, tras estudiar biopsias de pacientes, el doctor Warren, patólogo en Perth (Australia), encontró que la bacteria había colonizado la parte inferior del estómago en cerca del 50% de las muestras tomadas. Asimismo, observó que los pacientes casi siempre presentaban signos de inflamación en el recubrimiento del estómago, cerca de donde se encontraba la bacteria.


El doctor Marshall, investigador de la Universidad de Australia Occidental, se interesó por los descubrimientos de Warren y juntos iniciaron el estudio de biopsias de 100 pacientes. Tras varios intentos, Marshall logró cultivar en varias de estas biopsias la bacteria hasta entonces desconocida, a la que llamaron
Helicobacter pylori y demostraron que los pacientes sólo se curaban cuando se erradicaba la bacteria del estómago.

Esta bacteria es la principal causante de las úlceras pépticas (gástricas y duodenales) y es un factor de riesgo para la aparición de cáncer gástrico, en individuos genéticamente predispuestos. Las investigaciones de Warren y Marshall dieron pie a las actuales terapias para el tratamiento de erradicación de Helicobacter pylori y de las úlceras gastroduodenales.