Dificultades en el diagnóstico de un paciente pediátrico con sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO): Una paciente femenina de 3,5 años presentó una historia de 10 meses de dolor abdominal y distensión, acompañados de eructos frecuentes y flatulencia. No se reportaron náuseas, vómitos ni despertares nocturnos por dolor, y el apetito de la paciente se mantenía intacto. El crecimiento y desarrollo eran adecuados para su edad (peso: 16,2 kg; talla: 106 cm).

Nació a término sin complicaciones y tuvo un tamizaje neonatal normal. No se identificaron comorbilidades típicamente asociadas con el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), como ingreso previo a unidad de cuidados intensivos, inmunodeficiencia, intolerancias alimentarias, infección por Helicobacter pylori, anomalías anatómicas, cirugías abdominales previas, trastornos de la motilidad, enfermedades autoinmunes o afecciones hepáticas.

Las hipótesis diagnósticas iniciales incluyeron trastornos gastrointestinales más frecuentes como intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, parasitosis intestinal, estreñimiento crónico y malformaciones intestinales (por ejemplo, malrotación intestinal).

El SIBO fue sospechado tras una reevaluación exhaustiva de la historia clínica. El diagnóstico se confirmó mediante una prueba de aliento con hidrógeno utilizando lactulosa, respaldada por hallazgos radiológicos.

Tras el tratamiento con metronidazol (30 mg/kg/día durante 10 días), la paciente mostró una resolución clínica significativa de los síntomas previamente reportados. Una prueba de aliento de control no evidenció sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Este caso resalta la importancia de una evaluación integral y del uso de herramientas diagnósticas no invasivas. Invitamos a los profesionales de la salud a profundizar en esta lectura y su aplicación en la práctica clínica.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41779466/