La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica que se produce por agentes irritantes que actúan sobre la propia mucosa. Estas irritaciones pueden cursar de forma aguda o crónica. Se manifiesta con dolor abdominal, náuseas, vómitos y sensación de hinchazón. La úlcera gastroduodenal se produce cuando tiene lugar una perforación de las capas del duodeno (úlcera duodenal) o del estómago (úlcera gástrica). Se manifiesta con síntomas como dolor postpandrial (después de las comidas), ardores, reflujo y pirosis.

Ambos trastornos se encuentran englobados en lo que se denomina enfermedad péptica ácida, y desde hace años está bien establecido que uno de los factores principales que las causa es la infección por la bacteria Helicobacter pylori.

Principales causas

La etiología es múltiple e incluye un componente genético, pero siempre tienen como punto de conexión un incremento de la secreción de ácido que puede deberse a tres factores, que en muchas ocasiones coexisten:

  • Hipersecreción ácida, debida a la acción de determinados alimentos o al estrés.
  • Patología secundaria al consumo de algunos fármacos como ácido acetilsalicílico y antiinflamatorios no esteroideos.
  • Infección por Helicobacter pylori: es el factor de riesgo no controlable más frecuente en el desarrollo de estas patologías. Además, esta infección se sabe que también es un factor de riesgo para el cáncer de estómago.

Diagnóstico de la infección por Helicobacter pylori

Actualmente se emplean principalmente cuatro tipos de pruebas diagnósticas:

  • Test serológico: se detecta en sangre la presencia de anticuerpos frente a Helicobacter pylori.Su fiabilidad depende mucho de la técnica empleada, aunque suele ser el método de elección cuando hay hemorragia gastrointestinal, gastritis atrófica y determinados tumores del estómago.
  • Test en heces: consiste en la detección del antígeno del Helicobacter pylori en las heces del paciente. Es fiable solo si realiza mediante el método de ELISA con anticuerpos monoclonales, que no suele ser habitual por su elevado coste.
  • Test de aliento con urea marcada con 13C: es una prueba no invasiva que consiste en tomar un comprimido de urea marcada. pylori la degrada la urea liberando 13CO2 que es detectado en la muestra de aire espirado.
  • Endoscopia: es la prueba más invasiva y permite la recogida de biopsias de la mucosa gástrica y su análisis histológico para detectar microscópicamente la presencia de la bacteria. Generalmente se emplea cuando se ha erradicado la bacteria y continúa habiendo sintomatología, o bien cuando se sospecha de úlcera gástrica, lo que permite evaluar su existencia y severidad a la vez que se toman varias biopsias para el diagnóstico de la infección.

Tratamiento nutricional

Además del tratamiento farmacológico mediante antihistamínicos, inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol, etc.) y antibióticos (amoxicilina, claritromicina), se deben tener en cuenta unos aspectos básicos en el tratamiento nutricional.

Si tienes infección de Helicobacter pylori, el tratamiento de elección es, principalmente, la administración de una combinación de antibióticos. Pero una buena higiene nutricional y unos hábitos saludables pueden ayudar a paliar los síntomas.

La dieta de los pacientes con enfermedad péptica ácida debe ser equilibrada y cubrir con sus requerimientos nutricionales. Se recomienda hacer pocas comidas al día para no estimular la secreción de ácido, comer despacio y masticar bien los alimentos.

Si bien es cierto que el tomar pequeñas dosis de alimentos suele tener un efecto beneficioso en la pirosis y dolor epigástrico, sobre todo en la fase nocturna. También se recomienda levantar el cabecero de la cama para evitar el reflujo y ardores.

También suele ayudar reducir la ingesta de leche y derivados o en su caso, utilizar variedades sin lactosa, así como evitar los alimentos muy condimentados, los picantes y algunas especias.

Se debe restringir todo lo posible el consumo de cafeína, teína, bebidas de cola y refrescos con gas, así como los cítricos y sus zumos. Además, conviene evitar los alimentos muy fríos y muy calientes.

Otras recomendaciones son aumentar el reposo, los métodos de relajación y el ejercicio físico, para disminuir la aparición de estrés, así como abandonar por completo el consumo de alcohol y tabaco, el ácido acetilsalicílico y los antiinflamatorios.

Bibliografía

Malfertheiner P and Ditschuneit H. Helicobacter pylori, gastritis and peptic ulcer.Springer, 2011.

Montes P et al. Epidemiological changes in peptic ulcer and their relation with Helicobacter pylori. Rev. Gastroenterol Peru 2007; 27(4):382-388.